lunes, 7 de enero de 2008
ZNKR (Zen Nippon Kendo Renmei)Iaido: MAE
La siguiente información ha sido extraida de “ ZEN NIPPON KENDO RENMEI IAI” (Iai de la Federación de Kendo de Todo Japón -ZNKR)
SEIZA NO BU (KATAS que parten de la posición SEIZA)
1. IPPONME – MAE (al frente)
Detectando la amenaza de una persona al frente, anticipándola, con la punta de la espada cortar horizontalmente a la altura de la sien y luego llevando la espada por arriba de la cabeza cortar verticalmente.
a. Seiza al frente. Gentilmente tome la espada con ambas manos, con el pulgar izquierdo libere la espada un poco de Koiguchi. Levante sus caderas, sin inclinarse al frente, mientras desenvaina asegurándose que la hoja de la espada se mantenga apuntando hacia atrás. Cuando saque hacia delante la espada, mantenga la mano izquierda sobre Koiguchi jalándola hacia atrás con el dedo meñique siempre pegado a su cintura. Esté seguro de que el filo de la hoja esté hacia arriba. Aplicando fuerza con las puntas de dedos de los pies, lleve la espada a una posición horizontal justo antes del desenfunde (Batto). Extienda sus caderas, ponga el pie derecho al frente y lance un corte a la sien derecha de su oponente.
b. Lleve la rodilla izquierda hacia el talón del pie derecho en una línea recta. Al mismo tiempo traiga de regreso Koiguchi a la altura del ombligo y rápidamente mueva la espada arriba de la cabeza con la intención de picar hacia atrás a la altura de la oreja izquierda (pero sin bajar la punta de la espada (Kissaki)). Agarre con la mano izquierda la Tsuka y mientras mueve su pie derecho hacia delante, corte hacia abajo sobre la línea central (al final del corte, el puño izquierdo debe estar frente al ombligo y Kissaki justo debajo de la horizontal).
c. Libere su mano izquierda de la Tsuka y póngala contra su cadera izquierda en el lugar donde la funda está asegurada en el Obi. Rote el filo de la espada de tal forma que apunte hacia la derecha por medio de la rotación del puño derecho. Comience levantando la espada a la derecha hasta llegar a la altura de su hombro. Doble su brazo por el codo de tal forma que la espada y el puño queden cerca de su sien derecha. Mientras parado, sacuda la sangre (Chiburi) por medio del giro de la espada haciendo un ángulo de 45º con el piso (Kesa, la línea de la estola del monje, diagonal que cruza el pecho que resulta de la línea que marca la solapa del traje). Kesa es como si se sacudiera un paraguas. Al final del Chiburi la mano derecha debe estar a la misma altura de la que se encuentra la mano izquierda pero un puño adelantada en la diagonal derecha delantera. El Kissaki debe estar aproximadamente a 45º apuntando hacia abajo y ligeramente hacia adentro de la línea de la mano derecha. Después de terminar Chiburi esté listo para realizar Iai Goshi. (demostración de ZANSHIN (estado de alerta) con las rodillas ligeramente flexionadas y con el sentimiento de tener las caderas ligeramente hacia abajo).
d. Mientras realiza Iai Goshi esté seguro que ambas rodillas están ligeramente flexionadas. Para ello traiga su pie derecho a la línea de su pie izquierdo y luego lleve su pie derecho hacia atrás. Tome Koiguchi con su mano izquierda y realice Noto. Lleve su rodilla trasera al piso tocándolo al mismo tiempo que Noto se complete. Durante Noto, el dedo medio de su mano izquierda debe circundar Koiguchi y el dedo índice y el dedo pulgar formando un ojal cubriendo Koiguchi; sobre la parte de la mano entre el dedo pulgar y el dedo índice y sobre el dedo índice se debe apoyar la espada en su lado Mune cercanamente a la Tsuba. Extienda el codo derecho hacia la diagonal derecha frontal con la punta de la espada (Kissaki) apuntando hacia su cadera izquierda. Ponga Kissaki sobre Koiguchi al desplazar y mover ambas manos en direcciones opuestas. Asegúrese que su mano izquierda controle el envaine. Cuando termine el envaine, ponga su pulgar izquierdo sobre la Tsuba girado hacia su cuerpo (evitando la línea del filo). La Tsuba debe localizarse al frente de su ombligo. Mantenga la espada en una posición natural (filo hacia arriba aproximadamente).
e. Cuando se pare traiga su pie de atrás hacia delante a la línea del otro pie. Libere su mano derecha de la Tsuka y asuma Taito Shisei. Regrese a la posición inicial dando tres pasos hacia atrás comenzando con el pie izquierdo.
Puntos a tener en cuenta:
- Se efectúa un adecuado sayabiki al desenvainar la espada? (debería efectuarse)
- ¿Se lleva a cabo el furikaburi pasado la espada por la oreja izquierda con un sentimiento de pinchar hacia atrás? (debería hacerse)
- En furikaburi, ¿está situada la punta de la espada por debajo de la línea horizontal? (No debería estarlo)
- ¿Se lleva a cabo el kirioroshi sin pausa? (debería hacerse).
- Después del kirioroshi ¿está la punta de la espada ligeramente por debajo de la horizontal? (debería estar)
- ¿Nuestra postura es correcta al efectuar chiburi? (debería serlo)
- ¿Se lleva a cabo el noto correctamente? (debería llevarse)
Los puntos a considerar expuestos fueron publicados por Andy Watson en su artículo “Yet more reflections – Darlington 2005” y que podeis leer en inglés AQUÍ.
domingo, 6 de enero de 2008
Nihon Tô: El sable japonés

Sin duda alguna la katana ha estado unida al “bushi” (guerrero)japonés desde su aparición en dos sentidos: el práctico, como arma de combate y el espiritual debido a la mitología Shinto. A pesar de esto la katana no fue considerada como indispensable o “primer arma” hasta llegado el periodo Tokugawa (1600-1868) ya que con anterioridad las armas del bushi por excelencia fueron el arco y la lanza. Es decir que la máxima apreciación del sable comienza precisamente al terminarse el periodo de los Estados en Guerra (Sengoku Jidai) con un florecimiento de escuelas de kenjutsu que basaron sus técnicas en las antiguas escuelas de combate e implementaron nuevas técnicas adecuadas a la nueva situación y necesidades.
Es destacable el hecho de que la katana siempre significó un regalo de mucho prestigio y así las katanas japonesas fueron enviadas a múltiples países como presentes tanto de Daimyo locales o del propio Shogun.
Para significar el aprecio que en Japón se tenía a la katana el español Rodrigo de Vivero y Velasco relata en sus cuadernos de viaje, escritos durante los primeros años del siglo XVI:
“El barniz de sus escriptorios y bufetes, que es como resina de un árbol, no se sabe otro que le iguale, y así tienen lindezas peregrinas de este género. Y el de sus espadas y “catanas” también es cosa rara, porque hay catana que se aprecia en cien mil ducados; y es cosa muy cierta que cortan un hombre, cruzadas las piernas, de arriba abajo; y ríense de que estimemos un diamante o un rubí, diciendo que la estimación verdadera se ha de hacer de las espadas.”
Es destacable el hecho de que la katana siempre significó un regalo de mucho prestigio y así las katanas japonesas fueron enviadas a múltiples países como presentes tanto de Daimyo locales o del propio Shogun.

Para significar el aprecio que en Japón se tenía a la katana el español Rodrigo de Vivero y Velasco relata en sus cuadernos de viaje, escritos durante los primeros años del siglo XVI:
“El barniz de sus escriptorios y bufetes, que es como resina de un árbol, no se sabe otro que le iguale, y así tienen lindezas peregrinas de este género. Y el de sus espadas y “catanas” también es cosa rara, porque hay catana que se aprecia en cien mil ducados; y es cosa muy cierta que cortan un hombre, cruzadas las piernas, de arriba abajo; y ríense de que estimemos un diamante o un rubí, diciendo que la estimación verdadera se ha de hacer de las espadas.”
China fue un gran comprador de katanas japonesas para ser utilizadas en combate así como para coleccionarlas, tal era la admiración que el arma despertaba entre guerreros y nobles chinos quienes reconocían la incapacidad de sus forjadores para fabricar espadas de igual calidad y belleza. Tal es así que los generales chinos intentaron adquirir tantas katana como les fue posible por lo que únicamente los Shoguns Ashikaga, comenzando con Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408) enviaron decenas de cientos de miles de espadas a China. Este hecho obligó a los forjadores japoneses a reorganizar su sistema de producción de espadas creando auténticas factorías con el objetivo de incrementar sustancialmente su producción y poder así atender la demanda.
Los chinos no importaron únicamente las espadas sino también las técnicas japonesas para utilizarlas. Compendios chinos de textos militares tales como el “Jixiao xinshu” (Nuevo Libro de Tácticas Efectivas” de 1588 y el “Wubeiji” (“Bubishi” en japonés) de 1621 reproducen parcialmente el texto de un mokuroku de la Kage ryu que supuestamente había adquirido en 1561 el general chino Qi Jiguang (1528-1588).
Lo expuesto no puede llevarnos a pensar que la katana no está sujeta a críticas dada su teórica perfección y supremacía sobre el resto de espadas ya que durante su historia reciente su diseño fue dictado en mayor medida por cuestiones de moda y decretos gubernamentales que por consideraciones prácticas. Naruse Kanji (1888-1948) fue un maestro de distintas tradiciones marciales que trabajó para la Armada japonesa durante la guerra Chino-Japonesa (alrededor de 1894) como reparador de espadas. Durante un período de nueve meses Naruse tomo infinidad de notas de las más de 2000 katana que reparó de las cuales un 25% eran Koto, un 60% Shinto o Shin Shinto y un 15% Gendaito quedando impactado por el gran pocentaje de roturas de las hojas, no únicamente en batalla sino también durante los entrenamientos. A pesar de esto el principal problema no estaba en las hojas de los sables sino en las empuñaduras (tsuka). Un 60% de las espadas necesitaron ser reparadas debido a rotura de la tsuka; y aún peor, Naruse observó que casi todas las espadas examinadas necesitaban un nuevo mekugi ya que, incluso sin un gran uso, el mekugi de la tsuka se salía o se rompía. Parece evidente pués que la tsuka es la parte más debil de la katana y muy especialmente su mekugi por lo que es muy recomendable para todos aquellos que trabajeis regularmente con katana el hecho de revisar su mekugi cada vez que vayais a utilizarla.

La confección del Koshirae para el “Nihon-Tô” devino un arte que nos ha permitido hoy en día poder admirar auténticas obras maestras que nos embelesan al aportar una rotundidad y complemento soberbio a las hojas de calidad.
Koshirae proviene del verbo “Koshirareru”, poco utilizado en la actualidad. En su lugar se utiliza “Tsukuru”, significando ambos “crear, manufacturar”. El término más adecuado para referirse a las monturas de los sables es “Tosô” el cual literalmente significa “mobiliario de la espada”, siendo “Tosogu” las partes de la montura en general.
Los Nihon-Tô se clasifican por su longitud y tipo de koshirae y a menudo por la combinación de ambos. Las espadas que sobrepasan los 2 shaku (1 shaku = 30,3 cm.) desde la punta del Kissaki hasta el Munemachi son DAITÔ, de 1 a 2 shaku son SHOTÔ e inferiores a 1 shaku son TANTÔ. Los Daitô usuales son la Katana y el Tachi; los Soto son básicamente Wakizashi y existen infinitas variaciones de Tantô.
Lo expuesto no puede llevarnos a pensar que la katana no está sujeta a críticas dada su teórica perfección y supremacía sobre el resto de espadas ya que durante su historia reciente su diseño fue dictado en mayor medida por cuestiones de moda y decretos gubernamentales que por consideraciones prácticas. Naruse Kanji (1888-1948) fue un maestro de distintas tradiciones marciales que trabajó para la Armada japonesa durante la guerra Chino-Japonesa (alrededor de 1894) como reparador de espadas. Durante un período de nueve meses Naruse tomo infinidad de notas de las más de 2000 katana que reparó de las cuales un 25% eran Koto, un 60% Shinto o Shin Shinto y un 15% Gendaito quedando impactado por el gran pocentaje de roturas de las hojas, no únicamente en batalla sino también durante los entrenamientos. A pesar de esto el principal problema no estaba en las hojas de los sables sino en las empuñaduras (tsuka). Un 60% de las espadas necesitaron ser reparadas debido a rotura de la tsuka; y aún peor, Naruse observó que casi todas las espadas examinadas necesitaban un nuevo mekugi ya que, incluso sin un gran uso, el mekugi de la tsuka se salía o se rompía. Parece evidente pués que la tsuka es la parte más debil de la katana y muy especialmente su mekugi por lo que es muy recomendable para todos aquellos que trabajeis regularmente con katana el hecho de revisar su mekugi cada vez que vayais a utilizarla.

A pesar de que las hojas japonesas son por sí mismas de una belleza digna de admiración, nos quedaríamos cortos sin hacer una reseña a sus “vestidos”: los “Koshirae”.
A lo largo de la historia el Koshirae ha ido evolucionando adaptándose a los cambios en las dimensiones de las hojas así como a los gustos, necesidades y modas de las distintas épocas y zonas geográficas por lo que definen e identifican claramente su procedencia aportando una interesante información acerca de aquellos que fueron sus creadores así como de sus propietarios.
Una excelente hoja con un defectuoso o poco atractivo Koshirae pierde su calidad de conjunto de la misma manera que una hoja de mediana calidad con un elegante koshirae distinguía e incluso dignificaba a su propietario ante los ojos de sus semejantes.
A lo largo de la historia el Koshirae ha ido evolucionando adaptándose a los cambios en las dimensiones de las hojas así como a los gustos, necesidades y modas de las distintas épocas y zonas geográficas por lo que definen e identifican claramente su procedencia aportando una interesante información acerca de aquellos que fueron sus creadores así como de sus propietarios.
Una excelente hoja con un defectuoso o poco atractivo Koshirae pierde su calidad de conjunto de la misma manera que una hoja de mediana calidad con un elegante koshirae distinguía e incluso dignificaba a su propietario ante los ojos de sus semejantes.

La confección del Koshirae para el “Nihon-Tô” devino un arte que nos ha permitido hoy en día poder admirar auténticas obras maestras que nos embelesan al aportar una rotundidad y complemento soberbio a las hojas de calidad.
Koshirae proviene del verbo “Koshirareru”, poco utilizado en la actualidad. En su lugar se utiliza “Tsukuru”, significando ambos “crear, manufacturar”. El término más adecuado para referirse a las monturas de los sables es “Tosô” el cual literalmente significa “mobiliario de la espada”, siendo “Tosogu” las partes de la montura en general.
Los Nihon-Tô se clasifican por su longitud y tipo de koshirae y a menudo por la combinación de ambos. Las espadas que sobrepasan los 2 shaku (1 shaku = 30,3 cm.) desde la punta del Kissaki hasta el Munemachi son DAITÔ, de 1 a 2 shaku son SHOTÔ e inferiores a 1 shaku son TANTÔ. Los Daitô usuales son la Katana y el Tachi; los Soto son básicamente Wakizashi y existen infinitas variaciones de Tantô.

Los Daitô más comunes que vemos actualmente son los denominados “Buke-zukuri”, “Uchigatana” o “Katana Koshirae” y son estos los que utilizamos para el estudio del Iaidô. Estos koshirae tienen sus predecesores en el período Heian pero su uso se estandarizó entre los soldados de a pié durante la segunda mitad del período Muromachi (1338-1573).
Las hojas Daitô también pueden estar montadas en “Tachi Koshirae”, “Han-dachi Koshirae” y “Chisai-Katana”. En cuanto a los Soto, sus monturas son el “Wakizashi-Koshirae” y el “Tanto-Koshirae”.

1er entreno Goju-ryu del año en Budokan

El pasado viernes 4 de Enero Miguel Serrano y yo asistimos al primer entrenamiento del año de Okinawa Goju Ryu Karate-do en el Budokan Vilanova del Camí con Pere Soler sensei.
Dos horas y media de clase vinieron bien para disfrutar de una buena entrada en el 2.008 trabajando intensamente el Karate Goju-Ryu y con una participación de alumnos superior a la esperada por las fechas festivas en las que aún nos encontramos.
En la primera parte del entrenamiento trabajamos Jumbi Undo, diferentes Kihon, Ippon Kumite y se efectuó un especial énfasis en el trabajo de Hojo Undo. La segunda parte se dedicó, como es norma, exclusivamente al trabajo de kata estudiando las formas:
Geikisai Ichi
Gekisai Ni
Sanchin Ichi
Saifa
Seiyunchin
Shisochin
Con la satisfacción de haber “sudado el kimono” y las primeras magulladuras en el cuerpo de este año, volvimos a casa comentando las incidencias del entrenamiento y las múltiples e interesantes actividades que nos deparará este 2.008 que acaba de comenzar.
jueves, 3 de enero de 2008
Los albores del periodo Edo

Estoy disfrutando con la lectura de un libro apasionante titulado “Hidalgos y samurais, España y Japón en los siglos XVI y XVII” de Juan Gil y editado en la colección “Alianza Universidad” por Alianza Editorial,S.A., Madrid 1991
Uno de los relatos que describen maravillosamente el Japón de la época siendo una fuente directa de las costumbres y forma de ser de las distintas clases de “japones” consta en la copia de la relación que envió Sebastián Vizcaino al Virrey de Nueva España del viaje que hizo a este pais y citada en el capítulo 2º de la carta de guerra, Filipinas y Japón, de 8 de febrero de 1614.
Por su evidente valor histórico, he creído interesante transcribir aquí una parte del Capítulo Décimo, conservando el lenguaje original (con alguna anotación mía)y considerándolo como una aportación directa a este post por el “forero” Sebastián Vizcaino:
“Con particular cuidado fui teniendo atención y informándome del modo de gobierno del reino y otras cosas d’él en esta manera.
Uno de los relatos que describen maravillosamente el Japón de la época siendo una fuente directa de las costumbres y forma de ser de las distintas clases de “japones” consta en la copia de la relación que envió Sebastián Vizcaino al Virrey de Nueva España del viaje que hizo a este pais y citada en el capítulo 2º de la carta de guerra, Filipinas y Japón, de 8 de febrero de 1614.
Por su evidente valor histórico, he creído interesante transcribir aquí una parte del Capítulo Décimo, conservando el lenguaje original (con alguna anotación mía)y considerándolo como una aportación directa a este post por el “forero” Sebastián Vizcaino:
“Con particular cuidado fui teniendo atención y informándome del modo de gobierno del reino y otras cosas d’él en esta manera.

En él no ay cossa fija ninguna ni segura de parte del emperador (se refiere a Tokugawa Ieyasu) ni señores, porque los demás posehen sus títulos por vía de tiranía, y el que más puede más alcanza. Y en muriendo el emperador (Ieyasu) abrá muy grandes guerras, ansí de parte del hijo del Taico (se sefiere a Hideyori, el hijo legítimo y heredero del “Taico” Toyotomi Hideyoshi) y de otros pretenssores. Y los soldados no desean otra cosa , que con la nueba paz que a avido mueren de ambre. Es gente muy afiçionada a las armas, de tal manera que, antes que el niño se destete, le ciñen la catana. No tienen lealtad padres a hijos en materia de interés.
Obedeçen a sus superiores por miedo y no por amor, porque se executa con grande rigor las leyes que tienen, aunque gentiles, porque de otro modo no se pudiera governar por la multitud de la gente que ay. Y así, en cometiendo, luego se executa el castigo, desde el mayor al menor, sin moverle interés, a que tan cubdiçiosos son, ni favores, que el menor delito que pueden hazer es meter mano a una catana, y tiene pena de muerte, y cualquier soldado del emperador (Tokugawa Ieyasu) y príncipe (Tokugawa Hidetada, hijo de Ieyasu) lo puede ejecutar; y si urta diez maravedís, lo cortan; y si en cossa menuda, le cortan los dedos, y conforme a esto lo demás.
Los cavalleros (daimyo, samurai,etc.) proceden con buenos respetos, aunque con mucha banidad y locura y presinçión, con estimaçión de linajes y armas; y hazen tanta estimación, digo ostentación, que aunque tienen muchas rentas, siempre están empeñados por lo que dicho tengo y por lo del emperador. La gente común es muy mala y de más ruín trato que debe de aver en el mundo; no queriendo encarezerlo más, benden los hijos y mugeres por dineros. Los labradores están muy sujetos, porque, de diez sacos de arroz que cojen, los siete son del emperador o señor (daimyo), y de la çevada y demás semillas las cuatro partes.
Los dioses que adoran son cames (kami) y fotoques. Los cames son a quien piden las cossas temporales, y los fotoques a quien piden salvaçión. Unos dizen que ay, otros dizen que no, que la gloria es ser un hombre rico gentilhombre, pribar y mandar, sustentar grande fausto y tener muchas mugeres y buenas; y al contrario, el infierno ser un pobre lisiado enfermo y no tener muger, aborreçido y, sobre todo, proveça y vejez. Los saçerdotes que tienen son sin numero, y no tienen renta. Y assí, cuando hazen algunos banquetes, sirven de coçineros. No son cassados ni tratan con muger; pena de la vida. Tiene cada uno un muchacho con quien duerme, que esto es general.
En el imperio lo que más ay que estimar es el modo de la guerra, que sin hazer alvoroto el emperador, queriendo hazer gente, dentro de veinte dias junta a más de çien millones, todos armados y con bastimento, porque los reyes y señores del imperio y todos y cada uno está obligado a tener en su casa tantos soldados armados conforme a la renta que tienen, y los a de dar en la parte donde se les mandare a su costa y con vituallas sin darle cossa alguna. Y en el casso que el general no lo haga y se sepa, lo cortan (a golpes de katana) y quitan toda la renta a él y a sus descendientes.

No hay bagamundos ni hombres sin offiçio, porque luego se save de qué vive; y no puede estar más de tres días en un lugar; y allándolo sin offiçio ni amo lo cortan (lo pasan por la katana) porque dizen que estos son los que hazen urtos. No ay rufianes porque las mugeres no tienen amor sino al dinero. ¡Dios lo remedie y dé su salvaçión y a nosotros gloria!
Todos los hombres y mugeres leen, escriven y cuentan, y son tan ágiles en materia de trato y contrato que no ay judíos como ellos, y tan delicados, que pareze que Dios les da a esta mala gente lo que piden a su voluntad, pues no saven qué es peste ni enfermedad, ni la a avido. En general no tienen necesidad de médicos ni barberos. Todo es entre ellos, así grandes comop pequeños, justas, convites y borracheras, que el más del tiempo del año lo están, y más los señores y sacerdortes, y todos ban a la vida buena”
El relato impresionista de Sebastián Vizcaino debe leerse con atención pues, aunque real y ajustado a sus sentimientos, es también interesado. A pesar de ello refleja una realidad única en el plano social de un momento histórico del Japón que consistió en la transición de un país en guerra constante a un país en calma. De unos querreros (bushi) que luchaban en los campos de batalla, a unos guerreros (samurai) que fueron perdiendo el “instinto” guerrero y precisaron de afirmaciones acerca de su identidad tales como las contenidas en el Bushido.
(Este escrito lo publiqué en AIKI FORO ESPAÑA el pasado año y me ha parecido interesante colgarlo en este blog.)
El "Gran Potencial"

Existen diversas referencias históricas acerca de la fiereza del semblante de ciertos conocidos expertos en artes marciales y a la vez seguidores del Zen de tal forma que incluso su particular expresión ha quedado reflejada para la posteridad en los grabados de la época.
Yagyu Munenori (Yagyu Shinkage-ryu),sobresaliente guerrero, asesor del Shogun y jefe del servicio secreto de los Tokugawa, escribió en 1632 su famoso tratado “HEIHO KADENSHO” (El libro de las tradiciones familiares sobre el arte de la guerra). Por su complejidad y su relación personal con el Zen, escribió este libro precisamente utilizando un lenguaje Zen y en uno de sus pasajes define un estado el cual llama “gran potencial” y dice lo siguiente:
“Cuando te encuentres con personas que tienen ese gran potencial, con solo lo que has aprendido de artes marciales no serás capaz ni de levantar una mano. Cuando te miren fijamente los ojos de una persona dotada del gran potencial, quedarás tan cautivado por su mirada que te olvidarás de sacar la espada y te quedarás allí plantado son hacer nada.
Si te retrasas, aunque solo sea el tiempo que se tarda en pestañear, ya habrás perdido. Cuando el gato mira fijamente al ratón, el ratón se cae del techo; se queda cautivado por la mirada de los ojos del gato y se olvida hasta de correr. Encontrarse con una persona que tiene el gran potencial es como el ratón que se encuentra con el gato.”
Esta definición del “gran potencial” se ve reflejada también en la figura del fundador de Mugai Ryu, uno de los escasos koryu basados en el Zen, Tsuji Gettan Tsukemochi. Una de las múltiples historias que se comentan de Gettan está situada en el periodo en el que este, después de un período ascético, descendió del Montse Atago con la intención de abandonar la región de Kinki (Kansai/Oeste del Japón) y viajar a Edo (actual Tokyo) para abrir su propio dojo. “En esa época los hombros de su haori estaban desgastados, los plieges de su hakama estaban tan raídos que no podían encontrarse, el dobladillo de su descolorido kimono estaba suelto y se arrastraba por el suelo y el sombrero de paja que llevaba estaba roto. Su pelo, al no llevarlo engrasado, se movía en la dirección del viento.

Un día, mientras Gettan paseaba por el centro de Edo, algunos jóvenes samurai decidieron divertirse riéndose de él a raíz de su extraño semblante, mediante una provocación. Gettan se detuvo y con calma se quitó el sombrero. Su pelo sin enlazar era muy fino y con greñas y la luz en sus ojos era penetrante. Era una visión espantosa. Los jóvenes samurai se quedaron sin respiración, palidecieron y echaron a correr tan deprisa como pudieron.”
Entiendo que la expresión de “pocos amigos” en la cara de un artista marcial no viene determinada por su religión o creencia adoptada sino más bien por el entorno circunstancial en el que se desenvuelve y por el estado definido por Yagyu Munenori como “gran potencial”.
Yagyu Munenori (Yagyu Shinkage-ryu),sobresaliente guerrero, asesor del Shogun y jefe del servicio secreto de los Tokugawa, escribió en 1632 su famoso tratado “HEIHO KADENSHO” (El libro de las tradiciones familiares sobre el arte de la guerra). Por su complejidad y su relación personal con el Zen, escribió este libro precisamente utilizando un lenguaje Zen y en uno de sus pasajes define un estado el cual llama “gran potencial” y dice lo siguiente:
“Cuando te encuentres con personas que tienen ese gran potencial, con solo lo que has aprendido de artes marciales no serás capaz ni de levantar una mano. Cuando te miren fijamente los ojos de una persona dotada del gran potencial, quedarás tan cautivado por su mirada que te olvidarás de sacar la espada y te quedarás allí plantado son hacer nada.
Si te retrasas, aunque solo sea el tiempo que se tarda en pestañear, ya habrás perdido. Cuando el gato mira fijamente al ratón, el ratón se cae del techo; se queda cautivado por la mirada de los ojos del gato y se olvida hasta de correr. Encontrarse con una persona que tiene el gran potencial es como el ratón que se encuentra con el gato.”
Esta definición del “gran potencial” se ve reflejada también en la figura del fundador de Mugai Ryu, uno de los escasos koryu basados en el Zen, Tsuji Gettan Tsukemochi. Una de las múltiples historias que se comentan de Gettan está situada en el periodo en el que este, después de un período ascético, descendió del Montse Atago con la intención de abandonar la región de Kinki (Kansai/Oeste del Japón) y viajar a Edo (actual Tokyo) para abrir su propio dojo. “En esa época los hombros de su haori estaban desgastados, los plieges de su hakama estaban tan raídos que no podían encontrarse, el dobladillo de su descolorido kimono estaba suelto y se arrastraba por el suelo y el sombrero de paja que llevaba estaba roto. Su pelo, al no llevarlo engrasado, se movía en la dirección del viento.

Un día, mientras Gettan paseaba por el centro de Edo, algunos jóvenes samurai decidieron divertirse riéndose de él a raíz de su extraño semblante, mediante una provocación. Gettan se detuvo y con calma se quitó el sombrero. Su pelo sin enlazar era muy fino y con greñas y la luz en sus ojos era penetrante. Era una visión espantosa. Los jóvenes samurai se quedaron sin respiración, palidecieron y echaron a correr tan deprisa como pudieron.”
Entiendo que la expresión de “pocos amigos” en la cara de un artista marcial no viene determinada por su religión o creencia adoptada sino más bien por el entorno circunstancial en el que se desenvuelve y por el estado definido por Yagyu Munenori como “gran potencial”.
martes, 1 de enero de 2008
Kendo - Examen de 8º Dan
Aprovechamos este video de Kendo, ya convertido en un clásico, para informaros de que nuestros amigos de ACKEN (Assocació Catalana de Kendo) participarán como cada año en el Trofeo Kurosawa-Open Internacional de Kendo que este año se celebra en Barcelona los próximos días 18,19 y 20 de Enero.
Absolutamente recomendable la asistencia al mismo para todos aquellos que deseen presenciar un altísimo nivel de Kendo.
Más información en la página de KENDO ESPAÑA:
http://www.kendoespana.com/kendo-vi-6-curso-trofeo-kurasawa-open-internacional-2008#more-60
domingo, 30 de diciembre de 2007
Shogatsu

Estamos a punto a llegar a la Fiesta más importante de Japón: el Año Nuevo (Shogatsu).
Como cada año, la Asociación de Empresarios Japoneses en Catalunya organiza esta celebración en Barcelona y recomiendo a todos aquellos que podais, acudir a la misma.
Como cada año, la Asociación de Empresarios Japoneses en Catalunya organiza esta celebración en Barcelona y recomiendo a todos aquellos que podais, acudir a la misma.
El website del Consulado General del Japón en Barcelona ofrece la siguiente información:
Fiesta Japonesa del Año Nuevo 2008
Barcelona Suiyokai (Asociación de los Empresarios japoneses en Catalunya) organiza la Fiesta Japonesa del Año Nuevo 2008 el próximo 27 de enero en el Hotel Melià Barcelona, Av. Sarriá, 50.
La celebración incluye un concierto de tambores japoneses (wadaiko) a cargo de los alumnos del Colegio Japonés de Barcelona. Mochitsuki elaboración de mochi (pasta de arroz), se abre el barril de sake (kagamiwari), además de degustar comida japonesa.
Fecha del evento: 27 de enero de 2008
Lugar: Hotel Melià Barcelona
Av.Sarriá, 50
Barcelona
Horario: De 13:00 a 15:30 h.(Apertura de puertas : 12:30 horas)
Precio: Sólo venta de entradas anticipada
Adulto (a partir de 13 años) 12€
Niños (de 7 a 12 años) 6€
Menores de 6 años entrada gratuita
Venta de entradas :BIBLIOTECA JAPONESA, València 204
BUNSHICHI, Ptge. Lluís Pellicer 20
JALPAK, Consejo Cento, 333, 50
TOKYO-YA, Comte Borrell 334-336
YAMADORI, Aribau 68
YASHIMA, Av. Josep Tarradellas 145
Yû, València 204
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