domingo, 24 de febrero de 2008

1868 - 2008: 140º Aniversario de la Restauración Meiji (1ª parte)



Mutsuhito Tenno - Emperador Meiji

La restauración Meiji, aunque denominada como tal, no supondrá un retorno a los valores imperiales tal y como desaparecieron con el primer bakufu de Kamakura si no que irá más allá suponiendo la entrada, plena, del Japón en el mundo moderno. Así es como empieza a imponerse, no sin razón, la denominación de este nuevo período como el de “revolución” Meiji.

Uno de los aspectos más importantes de la revolución Meiji en su vertiente política fue la voluntad de los restauracionistas de imponer un régimen de Estado moderno al Japón convirtiéndolo, a ojos de los “enemigos” occidentales en una entidad política a tener en cuenta evitando así su transformación en una pieza más del juego colonial. El mecanismo elegido en primera instancia para generar esta imagen fue el de dotar al Estado japonés de las características políticas y administrativas de los estados modernos, esto es, una Constitución y un régimen parlamentario de partidos políticos. Ni lo uno ni lo otro llegaran con celeridad optándose primero por la eliminación del poder de quienes hasta entonces lo habían detentado, así es como los han desaparecen, primero como unidades administrativas y luego como entidades políticas.
Así pues, los "han" fueron refundidos o divididos en una nueva estructura administrativa y territorial copiada del sistema de prefecturas y departamentos francés, de una forma que, con muy pocas variaciones, se ha mantenido hasta hoy. Así mismo, los antiguos daimyō perdieron de hecho su poder económico aunque retuvieron buenas cotas de poder político y fueron nombrados, al estilo europeo, nobles de la corte: así aparecen barones, condes, marqueses… Esto conllevó consecuencias de tipo social.
No solo los daimyō perdieron su condición social si no que los antiguos samurai se vieron también afectados por esta medida, así, una vez abolidos los "han" en 1870 se llega a la abolición del feudalismo y con él los privilegios de que esta clase había disfrutado como eran el portar espada y ocupar cargos en la estructura estatal. Esto llevó a que diversos samurai desposeídos e incapaces de ingresar en la nueva estructura del estado optaran por la revuelta uniéndose a Saigō Takamori que, desde su base en Satsuma (actual prefectura de Kagoshima) generó un Estado autónomo dentro del Japón y no sujeto a las reformas Meiji. Esta situación se mantuvo entre 1873 y 1877 en que las tropas samurai de Satsuma fueron derrotadas por un ejército de reclutas moderno y Takamori optó por suicidarse, el tiempo de los samurai habían llegado a su fin.
En lo que se refiere a la organización política, se estableció, en un primer momento un consejo de Gobierno tripartito en el que participaron los líderes de los antiguos han de Satsuma, Chōshū y Tosa. La sucesiva desaparición de los principales líderes de estos han (Saigō, Ōkubo y Kido) dieron alas a un nuevo movimiento político que demandaba la creación de una Asamblea Nacional, dirigido por Itagaki y que contaba con una amplia base social. Así, a partir de 1879 se genera la necesidad de dotar al Japón de una Constitución. Así es como en 1881 Ōkumo Shigenobu aconseja la redacción de un texto constituyente que siguiera el modelo británico de monarquía constitucional llevando la contraria a la mayoría del Consejo de Gobierno, capitalizado por Itō y los conservadores. De todas formas, se establecerá un plazo por el cual el Japón se dotará de una constitución antes de 1890. Todo esto llevó a la creación de un sistema de partidos basado en la esperanza de una Constitución y un modelo parlamentario clásico. Así Itagaki organizará el Partido Liberal mientras los seguidores de Ōkumo crean el Partido de la Reforma Constitucional, más conservador que los liberales y apoyados por la naciente compañía Mitsubishi. De esta forma se genera una intensa actividad política que intenta ser controlada por el gobierno mediante la promulgación de diversas leyes restrictivas en 1882 y 1887, totalmente infructuosas.
En 1881 Itō se pondrá manos a la obra en la redacción de la Constitución del Japón. Para ello iniciará un viaje por Europa con el objetivo de conocer de primera mano los diversos modelos posibles. Así pues, los partidarios de una monarquía fuerte se fijaron sobretodo en el modelo de la Alemania de Bismarck y éste fue, finalmente, el modelo adoptado por el Japón, en detrimento de los modelos liberales de Francia o Gran Bretaña.
Itō regresará a Japón en 1884 e implanta un nuevo sistema nobiliario, del que formaran parte las nuevas clases dirigentes y que tendrán reservado uno de los nuevos organismos del poder constitucional, la Cámara de los Pares. Además introdujo nuevos cambios administrativos sustituyendo el Consejo de Estado por un sistema de gabinetes de tipo occidental así como nuevos ministerios destinados a conservar la autonomía de la institución imperial, así mismo, y como algo completamente inédito en la historia del Japón, establecerá la ley sálica (sucesión imperial únicamente en varones).

En 1888 quedará redactada la nueva Constitución para ser promulgada, no sin discusión en el seno del Consejo Privado el 11 de febrero de 1889. Ésta establece que la soberanía reside en el emperador pero que éste debía ejercerla dentro del marco constitucional. Así, el poder legislativo estaba compartido entre la Asamblea —se establece un sistema compuesto por la Cámara de los Pares y la Cámara de Representantes— y el Emperador, y éste siempre tenia la última palabra, pudiendo vetar cualquier ley previamente aprobada. Así mismo el Emperador también ejercía el poder ejecutivo puesto que podía nombrar el gobierno y éste sólo era responsable ante el Emperador, nunca ante la Asamblea, que finalmente sólo tenia un poder fiscal. Así mismo el ejército quedaba fuera de cualquier control político puesto que dependía, también directamente, del Emperador.
Otro aspecto que denota la falta de características democráticas de este nuevo sistema político es el hecho de que se establezca el sistema censatario de voto y sólo para el caso de la Cámara de Representantes cosa que llevaba a que apenas un 1% de la población tuviera derecho a voto.
Una de las transformaciones más importantes del Japón Meiji se produjo en el campo económico. Así pues, se pasará de una economía primordialmente basada en la producción agrícola a una economía de tipo industrial. Así el primer paso fue la revisión del sistema de propiedad de la tierra levantando las restricciones que ligaban a los campesinos a la tierra, así mismo se redujo la carga impositiva que éstos recibían y se limitó el número de arrendamientos, cosa que liberó mano de obra para la posterior industrialización. Así mismo se roturaron nuevas tierras y se potenciaron nuevos métodos de cultivo y nuevas especies, destinadas a la manufactura (seda cruda) o bien al comercio, como el té.


El nuevo poder Meiji promocionó, así mismo, el establecimiento de una primera industria, inicialmente basada en la manufactura de productos textiles tanto de seda como de algodón, sector que se desarrolló gracias a la importación de maquinaria occidental. Pero será el sector del transporte el que lleve a una mayor promoción industrial; la necesidad de construir una nueva red de comunicaciones, basada en el ferrocarril, llevará al desarrollo de una nueva industria pesada de la metalurgia que no se verá exenta de problemas, como veremos más adelante. Así es como se potencian las grandes compañías industriales como Mitsui y Mitsubishi. Así mismo, se produjo una diversificación industrial que llevó al desarrollo de la industria del papel, el vidrio o el cemento, entre otros, pero aún éstos serán sectores aún muy incipientes y, por lo tanto, aún muy poco significativos.
Otro sector importante en el nuevo desarrollo económico del Japón será el comercio. Este se basó principalmente en el comercio con productos agrícolas como el té o en productos de la manufactura textil semielaborados, es decir, tejidos de seda y algodón. Pese al desarrollo industrial y comercial del Japón seguirá siendo la agricultura el pilar fundamental de la economía nipona. Aún deberán pasar unos años para que se produzca un verdadero cambio en el signo económico del Japón. Las nuevas condiciones económicas y sociales provocaron nuevas situaciones sociales. Así, la desvinculación de los campesinos a la tierra liberó mano de obra del campo, produciéndose una primera migración interna hacia las ciudades. Así mismo se produjeron cambios sociales no menos importantes. A partir de la proclamación de la Constitución desapareció el antiguo sistema de castas, así la clase más afectada será la de los samurai que perderá todos sus privilegios, los antiguos plebeyos adoptarán apellido… convirtiendo la sociedad japonesa en una sociedad moderna. Así mismo, se desarrollará un sistema de educación pública destinado a la escolarización de todos los niños y niñas japoneses. El Japón se convirtió, durante la restauración Meiji, en un estado “moderno” y será la institución militar la que reflejará con mayor claridad esta transformación. La primera modificación que afectará a la organización militar nipona será la desaparición de las bandas armadas de los daymiō cosa que lleva a la configuración de un ejército de conscripción y obligatorio—es decir, se establece el servicio militar—. Así mismo, el ejército queda subordinado de forma directa al Emperador.
Esta transformación lleva a la necesidad de crear un ejército de características modernas, así el nuevo ejército japonés estará formado siguiendo los parámetros de las milicias europeas y será uno de los más tecnificados de su tiempo. Así mismo se configura una doble línea de mando, separando el ejército de tierra (el Ejército) de la marina, la Armada.

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