jueves, 3 de enero de 2008

El "Gran Potencial"


Existen diversas referencias históricas acerca de la fiereza del semblante de ciertos conocidos expertos en artes marciales y a la vez seguidores del Zen de tal forma que incluso su particular expresión ha quedado reflejada para la posteridad en los grabados de la época.

Yagyu Munenori (Yagyu Shinkage-ryu),sobresaliente guerrero, asesor del Shogun y jefe del servicio secreto de los Tokugawa, escribió en 1632 su famoso tratado “HEIHO KADENSHO” (El libro de las tradiciones familiares sobre el arte de la guerra). Por su complejidad y su relación personal con el Zen, escribió este libro precisamente utilizando un lenguaje Zen y en uno de sus pasajes define un estado el cual llama “gran potencial” y dice lo siguiente:

“Cuando te encuentres con personas que tienen ese gran potencial, con solo lo que has aprendido de artes marciales no serás capaz ni de levantar una mano. Cuando te miren fijamente los ojos de una persona dotada del gran potencial, quedarás tan cautivado por su mirada que te olvidarás de sacar la espada y te quedarás allí plantado son hacer nada.

Si te retrasas, aunque solo sea el tiempo que se tarda en pestañear, ya habrás perdido. Cuando el gato mira fijamente al ratón, el ratón se cae del techo; se queda cautivado por la mirada de los ojos del gato y se olvida hasta de correr. Encontrarse con una persona que tiene el gran potencial es como el ratón que se encuentra con el gato.”

Esta definición del “gran potencial” se ve reflejada también en la figura del fundador de Mugai Ryu, uno de los escasos koryu basados en el Zen, Tsuji Gettan Tsukemochi. Una de las múltiples historias que se comentan de Gettan está situada en el periodo en el que este, después de un período ascético, descendió del Montse Atago con la intención de abandonar la región de Kinki (Kansai/Oeste del Japón) y viajar a Edo (actual Tokyo) para abrir su propio dojo. “En esa época los hombros de su haori estaban desgastados, los plieges de su hakama estaban tan raídos que no podían encontrarse, el dobladillo de su descolorido kimono estaba suelto y se arrastraba por el suelo y el sombrero de paja que llevaba estaba roto. Su pelo, al no llevarlo engrasado, se movía en la dirección del viento.

Un día, mientras Gettan paseaba por el centro de Edo, algunos jóvenes samurai decidieron divertirse riéndose de él a raíz de su extraño semblante, mediante una provocación. Gettan se detuvo y con calma se quitó el sombrero. Su pelo sin enlazar era muy fino y con greñas y la luz en sus ojos era penetrante. Era una visión espantosa. Los jóvenes samurai se quedaron sin respiración, palidecieron y echaron a correr tan deprisa como pudieron.”

Entiendo que la expresión de “pocos amigos” en la cara de un artista marcial no viene determinada por su religión o creencia adoptada sino más bien por el entorno circunstancial en el que se desenvuelve y por el estado definido por Yagyu Munenori como “gran potencial”.

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